- . La violencia familiar es un problema social de grandes dimensiones. Sus consecuencias ponen en riesgo la salud e incluso la vida de los grupos de población que son más vulnerables en función de su sexo, edad y condiciones físicas: mujeres, niñas, niños, ancianas, a ncianos y personas discapacitadas
- El “abuso familiar” es cualquier acto que implique violencia, uso de fuerza, o amenazas, incluyendo cualquier retención forzosa, que tenga como consecuencia daño o lesión física, y que es cometida por una persona contra algún miembro de la familia o del hogar de otra persona.
- La violencia familiar es cualquier acto de violencia, incluyendo abuso físico, sexual o verbal, acoso, contra una persona por otra en el marco de una relación. La violencia familiar ocurre entre personas casadas, no casadas y parejas del mismo sexo, así como también, entre miembros de la misma familia u hogar.
MI MUSICA
lunes, 1 de diciembre de 2014
La violencia familiar es un problema social
El maltrato o violencia familiar es una de las causas más frecuentes en la depresión
El maltrato o violencia familiar es una de las causas más frecuentes en la depresión
En diálogo con RPP Noticias, informó que este problema se presenta desde edad muy temprana, aunque con mayor incidencia entre los 10 y 18 años de edad. Precisó, que la depresión tiene sus orígenes en las condiciones genéticas o ambientales del individuo.
Señaló que es importante que los padres tomen conciencia sobre el problema puesto que las condiciones de estrés no resueltas durante la infancia, son factores de riesgo para trastornos emocionales y mentales en la adultez.
CÓMO IDENTIFICAR LA DEPRESIÓN
La especialista informó que la depresión se presenta de diferentes formas según la edad. Indicó, que en los adolescentes suele manifestarse a través de los problemas de conducta, irritabilidad, o falta de vitalidad.
Ejemplo de lo último, es la tendencia a no querer hacer nada o encerrarse en su cuarto. "Los padres a veces se quejan de que el chico es holgazán o que todo el día está durmiendo, el problema es que no tiene energía", explicó.
Detalló, que esta conducta puede ser un indicador de sentimientos de tristeza, culpa o de soledad, e incluso, de estar acogiendo pensamientos suicidas.
En el caso de los niños, indicó que muchas veces los padres llevan al área de psicología a sus hijos por problemas de conducta o bajo rendimiento escolar, y durante la exploración de los casos se evidencian cuadros depresivos.
Explicó que una forma de identificar si los menores están sufriendo depresión es cuando se registran cambios bruscos de conducta. Por ejemplo, si el niño solía ser muy sociable y de pronto se muestra retraído.
Indicó que puede haber momentos pasajeros de tristeza, pero si estos se prolongan en el tiempo, pasan a ser patológicos y es en ese momento en el que se debe actuar, llevando al niño al especialista.
"Hay tristeza normal y una patológica. (Es patológica) cuando se presenta por mucho tiempo, generalmente por más de dos semanas, que además es acompañada por otros síntomas: retraimiento, falta de disfrute en actividades", señaló.
Otras causas ambientales de depresión, tienen su origen en la muerte de una familiar, en el fracaso o el acoso (bullying) en la escuela, entre otros. En todos los casos la participación de la familia en un tratamiento adecuado es indispensable.
sábado, 29 de noviembre de 2014
MALTRATADORES QUE NO NECESITAN PELEAR
MALTRATADORES QUE NO NECESITAN PELEAR
Un día le escuché a Miguel Lorente -que de esto sabe mucho- decir que no existen diferentes tipos de maltratadores. Que los maltratadores físicos son, simplemente, maltratadores ‘poco eficientes’. Que los ‘buenos’ maltratadores son los que maltratan tan bien, que no necesitan pegar.
Y es que no hay diferentes tipos de maltrato. Sólo hay grados.
Evidentemente, las mujeres que sufren torturas físicas en su pareja están expuestas a una brutalidad extrema que pone en peligro sus vidas. Pero las mujeres asesinadas a manos de sus “compañeros” son sólo una muestra ínfima -por intolerables que sean las cifras del feminicidio- de la situación de tortura a la que se encuentran expuestas muchas mujeres en el espacio de seguridad y complicidad que debería ser la pareja.
Los maltratadores someten a sus compañeras a un desgaste psicológico tal, que ellas llegan a creer que tienen lo que se merecen, que todo es culpa suya, que nunca, nadie -que no sea su torturador- las va a querer.
Los maltratadores que no necesitan pegar torturan psicológicamente a sus compañeras, les minan la autoestima hasta hacerlas creer que él es el único hombre que podría aguantar a una mujer inútil, insoportable y carente de todo atractivo, como ellas. Insultan, humillan en público, desprecian a sus compañeras, hasta hacerlas creer que no valen para nada.
Esos hombres que no necesitan pegar alejan a sus compañeras de todas las personas que las quieren. Las enfrentan a su familia, a su gente, encuentran argumentos para desprestigiar y espantar a cualquiera que pueda querer a su presa.
Su estrategia es, precisamente, hacer creer a su compañera que está sola, que nadie la quiere, que necesita su protección. Pero, a cambio, se quedan con su libertad. Y esta sociedad que legitima el binomio hombre-protector, mujer-protegida da cuerda a ese juego.
Elementos del maltrato
Y así, las mujeres que viven con un maltratador que no necesita pegar, no encuentran el momento exacto en que poder decirle a su gente, al teléfono contra el maltrato, a la policía, que están viviendo en una situación de tortura. Porque esta sociedad que identifica la violencia contra las mujeres con muertas y ojos morados, no es capaz de ver las heridas que te hace quien dedica cada día a hacerte creer que le necesitas para vivir, pero te hace la vida imposible. ¿Cómo explicar que te ha dejado sin libertad, sin autoestima, sin vida?
Las mujeres que viven con un maltratador que no necesita pegar, como las que viven con uno que las pega, no son tontas. Son mujeres fuertes, optimistas y sensibles, que -influidas por la forma en que esta sociedad desigual ha inventado e impuesto el amor- se aferran a ese hombre seductor y detallista que las convenció de que sería un buen compañero. Recuerdan esos tiempos, antes del primer insulto, del primer silencio impuesto, de la primera mirada intimidatoria, del primer desprecio, cuando todavía no habían entendido que ése que grita, insulta, humilla, desprecia es, en realidad, el hombre que han elegido como compañero.
Cómo detectar el maltrato psicológico en la pareja
Cómo detectar el maltrato psicológico en la pareja
El maltrato psicológico es una conducta perversa y destructiva que ejerce un miembro de la pareja sobre el otro, de mayor vulnerabilidad. Las conductas de maltrato psicológico se producen en relaciones asimétricas, en las que uno se sitúa por encima del otro dominándolo, y éste otro progresivamente pierde su sentido de libertad.
El maltrato psicológico se gesta en una primera fase de la relación, en la que se instaura gradualmente, a través de un proceso de seducción. En esta primera fase, se desestabiliza a la víctima, que pierde progresivamente confianza en sí misma.
El que maltrata seduce a su pareja para atraerla, a la vez que de forma indirecta opera manipuladoramente, para influirle cada vez más, y así conseguir que su pareja decida o se comporte de modo diferente a como lo haría espontáneamente. Así, se hace creer al otro que es libre, se le impide tomar conciencia de la realidad del acoso, ya que se trata de un proceso insidioso y gradual, en el que la realidad queda confusa debido a la manipulación ejercida y el proceso de seducción.
La víctima va perdiendo el sentido crítico y la capacidad de defenderse, se mantiene en un modo dependiente, mostrando su seguimiento hacia la pareja maltratadora, que ejerce un dominio destructivo.
En un primer momento de la fase de dominación, la víctima obedece para contentar a su compañero, posteriormente lo hace porque tiene miedo.
En el acoso psicológico se deforma la comunicación con objeto de utilizar al otro. Esta deformación de la comunicación es necesaria para mantener confundida a la persona que padece la situación de maltrato.
- La comunicación no es directa: el que maltrata no utiliza un lenguaje claro y directo. Es sinuoso e indirecto. No responde ante preguntas o lo hace con gestos reprobadores, rechaza el diálogo, niega la existencia de conflicto.
- Deformación del lenguaje: el mensaje de sus frases puede ser vago e impreciso, generando confusión. Puede sostener discursos contradictorios, no terminar las frases por lo que las interpretaciones pueden ser varias, dar mensajes insidiosos que después niega…
- En sus conductas agresivas, el tono del lenguaje puede ser normal, no alterado. Utiliza un lenguaje abstracto o dogmático, en el que el interlocutor se desorienta.
- Mensajes incompletos y paradójicos. Las cosas se dicen sin decirlas, se le ataca en forma de “broma”, se le dice una cosa a nivel verbal y en el no verbal se expresa lo contrario. Se niegan las interpretaciones de la víctima.
- Utilización del sarcasmo, la burla y el desprecio. El agredido percibe la hostilidad pero no está seguro si la cosa va en serio o es una broma. El agresor descalifica, en un principio de forma soterrada, y posteriormente ya lo hace directamente.
- Dejar de dirigirle la palabra al otro, ridiculizarlo u ofenderlo ante otros.
- Privación de la expresión libre del otro, por ejemplo, a través del cuestionamiento y el enjuiciamiento con respecto las expresiones de la víctima.
- Alusiones negativas con respecto a los allegados de la víctima para así, enfrentarlos entre ellos.
- Imposición de autoridad con discurso totalitario.
Consecuencias del maltrato psicológico en la víctima: La víctima, se ve incapaz de defenderse y de salir del problema. En una primera fase del maltrato se resiste, pero con el tiempo acaba cediendo ante el agresor. Intenta encontrar explicaciones lógicas a lo que sucede, busca el diálogo con el agresor para encontrar soluciones. Sin embargo, el diálogo no es posible, ya que el maltratador no está dispuesto a ello. Entonces, la víctima procura adaptarse a las demandas del perseguidor, para evitar conflicto y satisfacerlo. Se siente confundida por la dualidad que ejerce el agresor hacia ella y por su modo sinuoso de actuar.
Una víctima de maltrato psicológico se identifica cuando:
- Cuestiona su propia forma de ser, sus actitudes y comportamientos
- Excusa y exculpa a su maltratador, a la vez que se culpa a sí misma
- Duda de ella misma y de sus acciones
- Presenta sentimiento de inferioridad y dependencia emocional
Una situación de maltrato psicológico prolongado provoca:
- Estrés y tensión: sensaciones de opresión, ahogo y fatiga, palpitaciones, trastornos del sueño, nerviosismo, irritabilidad, dolores de cabeza, trastornos digestivos, ansiedad…
- Miedo ante los encuentros y las reacciones de la pareja maltratadora.
- Depresión: tras una larga serie de intentos y fracasos para solucionar la situación, la víctima se desmoraliza y se siente incapaz de defenderse. Cae en un estado de desánimo y tristeza
.
Perfil psicológico del maltratador/a
Perfil psicológico del maltratador/a
Sin querer determinar que todo maltratador vaya a ser hombre, priman las investigaciones en la que se ha estudiado el hombre como ser violento, y por tanto como maltratador; en la misma dirección apuntan las cifras estadísticas sobre casos de abuso o maltrato físico/psíquico que indican proporciones de mujeres maltratadas incomparables con las de hombres maltratados .
En este tipo de estudios se han encontrado ciertas características que determinan o relacionan a este colectivo de “hombres violentos”. Entre las características descriptivas de un hombre violento destacamos:
- Fue víctima o testigo de malos tratos; la mayoría proceden de familias donde se han dado malos tratos, habiendo sido víctimas o cuanto menos testigos de éstos.
- Aprendió en su familia a ser violento, adoptando la violencia como una forma típica de relacionarse y de conseguir aquello que se desea.
- Aspira por medio de la violencia a ejercer poder y control absoluto sobre su pareja, no sólo en lo que hace o deja de hacer, sino también en sus pensamientos y sentimientos más íntimos.
- Se considera con derecho a saber todo sobre ella.
- Considera a su mujer como una posesión suya y no como una persona con vida propia.
- Tiene baja autoestima, lo cual coexiste con sus actitudes amenazantes y omnipotentes, reforzándose y confirmándosele con cada uno de los actos de violencia.
- Suele tener una imagen negativa de sí mismo.
- Se siente fracasado y no soporta los desafíos porque se siente en desventaja, lo cual es compensado con la violencia.
- Es celoso hasta extremos patológicos; la mayoría de actos violentos se inician ante el miedo de que su mujer le va a abandonar.
- Es reservado; no habla de sus sentimientos.
- Es manipulador y nunca reconoce sus errores.
- Vigila y controla las actividades de cada uno de los miembros de la familia.
- Suscribe y defiende con fuerza una concepción muy rígida de los distintos papeles y estatus de los roles familiares.
- Preconiza con educación rígida, incluyendo castigos y correcciones; ejerce su poder autoritario y controlador dentro de la familia sobre normas, cuestiones económicas, decisiones, ...
- Tiene dificultades para expresar sus sentimientos y emociones.
- Utiliza la agresividad para conseguir sus logros.
- La sexualidad la basa en el poder del hombre y la sumisión de la mujer.
- Se comporta de maneras diferentes en lo privado y en lo público.
- Siempre busca la culpa en el otro, busca explicaciones a su conducta como motivada por la provocación, especialmente de su compañera o cónyuge.
- Desautoriza a su pareja ante los hijos/as.
Perfil psicológico del maltratado/a
No existe un perfil si tenemos en cuenta que cualquiera puede verse en esta situación. Lo que sí se ha observado es que las mujeres que pasan por ello cuentan con unas características, bastante parecidas. Siguiendo en la línea de lo que dije anteriormente, no se puede identificar al maltratador como un hombre, y a la maltratada como mujer, pero las cifras se inclinan a estas consideraciones; a pesar de ello, las características que en adelante se van a citar de las mujeres maltratadas son aplicables en el caso de los hombres.
Las personas maltratadas comparten las siguientes características:
- Fue maltratado por sus padres, bien en forma de abusos físicos, psicológicos o sexuales, o fue testigo de ellos.
- Aprendió a someterse a la voluntad del hombre, representado por la figura paterna autoritaria y punitiva; por ello adoptan un rol pasivo, de sumisión y sometimiento en sus relaciones.
- Está acostumbrada a conductas violentas pues éstas han sido su medio de vida y las ve como normales.
- No se valora como persona a causa de esa infancia traumática, e intenta adaptarse a una vida perpetua de malos tratos.
- Tiene baja autoestima y la desvalorización como persona ( y como mujer en la mayoría de los casos), conducen a una vida de sumisión y obediencia.
- Tiene un concepto del amor que la lleva al sacrificio y a la dependencia absoluta de su pareja; en las relaciones de pareja la víctima lo da todo por el otro miembro, es altruista y está dispuesta a sacrificarlo todo por el otro, comportamientos que conducen a la dependencia exclusiva de su pareja.
- Necesita la aprobación de su pareja, no tienen autonomía, viven para hacer felices al otro miembro del par.
- No tolera la idea del fracaso debido a su desvalorización y baja autoestima, que hace que tenga una visión irrealista de su situación y no perciba, como tal, la humillación a la que está siendo sometida; así mismo, percibe el sufrimiento como desafío e intenta, engañándose a sí misma, convertir a su pareja en la ideal a pesar de que esto suponga culpabilizarse ella de todos los problemas...
- Como mujer, se siente inferior, física y psicológicamente, al hombre.
- Permanece silenciosa si la pareja está presente, se presenta como “anulada”, dice que es incapaz, incompetente,...
- Confronta continuamente sentimientos ambivalentes de odio y amor respecto a su pareja.
- Sobre valora el rol masculino y su importancia para la familia.
- Presenta problemas de salud recurrentes: somatizaciones, dolores de cabeza, problemas de sueño, agotamiento, etc.
Hay personas (mayoritariamente mujeres) con una mayor tendencia a caer en las redes de una relación violenta o dominadora y que en sucesivas relaciones “suelen dar” con hombres que las vuelven a maltratar.
La persona maltratada que se encuentra bajo la tiranía de un compañero/a violento, se percibe sin posibilidad de salir de la relación, piensa que su pareja es casi un “Dios todopoderoso”, perciben el mundo como hostil y cree que no va a poder valerse por sí mismo. El abuso emocional al que esa persona está siendo expuesta hace que se vea como inútil, tonta, loca, fea, sosa, gorda... duda constantemente de sus ideas y percepciones.
Por todo ello, oculta lo que le pasa, y si el maltrato es únicamente psicológico, es difícil que se de cuenta de lo que la está pasando. En su casa es sumiso, pero tiene explosiones esporádicas. A veces puede llegar a tener reacciones muy exageradas ante cosas nimias (por la tensión acumulada).
El maltrato, al no ser continuo, sino intermitente, de castigo y refuerzo, crea una dependencia muy fuerte en quien lo sufre.
Después de esta pequeña orientación sobre el tipo de persona que sufre los malos tratos ahora, especificando un poco más en el tema, podemos distinguir dos tipos de mujeres maltratadas:
• Las que han sido educadas con más responsabilidades de las adecuadas a su edad. Caracterizadas por volcarse en los demás dándoles todo lo que tienen, y si algo falla es porque no han dado lo suficiente; están muy concienciadas respecto a sus deberes para con el otro.
• Las mujeres que han sido excesivamente protegidas durante su infancia. Estas han sido educadas para ser dependientes de alguien “superior” que las proteja, por lo que buscan hombres que decidan por ellas y las dominen.
SIGNOS QUE INDICAN QUE
ESTÁS SALIENDO CON UN MALTRATADOR
El maltratador
Muy pocas relaciones comienzan de otro modo que no sea amabilidad
y dulzura. Al principio, la "luna de miel" de la relación, es difícil
precisar con qué tipo de persona estás saliendo. Ambos sois precavidos,
tratando de obtener información sobre la otra persona sin parecer un detective
de la policía.
Una relación romántica puede se maravillosa con la persona adecuada. Pero una relación con la persona equivocada puede dar lugar a años de dolor, daño emocional o social e incluso daño psicológico. Una pareja adulta dañina puede dañarnos a nosotros, a nuestro seres queridos e incluso el modo en que interpretaremos el amor y el romance en el futuro. Pueden transformar lo que se supone que es una relación de comprensión, amor y apoyo, en una "atracción fatal" como la descrita a menudo en el cine. Existe una gran variedad de malas elecciones con las que podemos encontrarnos cada semana, la mayoría de ellas fáciles de identificar y evitar. Todos sabemos evitar personas que parecen trastornadas o abusivas y no elegirlas como parejas. Sin embargo, algunas personas son mejores que otras para ocultar sus alteraciones de personalidad y conducta. Con la intención de prevenir acerca de estos dañinos individuos, este artículo describe un tipo de persona que se encuentra a menudo en escena al buscar pareja, un hombre o mujer llamado "el maltratador".
El maltratador es un tipo de pareja que ocasiona un gran daño social, emocional y psicológico en la relación. Tiene características permanentes de personalidad que ocasionan este daño, las cuales son características que ellos simplemente aceptan como el modo en que son y no consideran un problema o dificultad psicológica. En cierto modo, siempre han vivido con esta personalidad y conducta, siendo algo que aprendieron probablemente de sus familias. Los psicólogos tratan a menudo a las víctimas del maltratador, mujeres y hombres que llegan a la consulta gravemente deprimidos, con su autoconfianza y autoestima totalmente destruidas.
La siguiente lista es un intento de esbozar las características del maltratador y proporcionar un modo de que mujeres y hombres puedan identificar relaciones potencialmente dañinas antes de verse severamente dañados ellos mismos emocional o físicamente. Cuando estén presentes un gran número de estos rasgos, no se trata de una probabilidad o posibilidad: te hará daño si permaneces en esa relación.
1. Maltrato. El maltratador te hará daño a propósito. Si te golpea, retuerce tu brazo, te tira del pelo, te empuja o rompe tus objetos personales, aunque sea sólo una vez, déjale. Los hombres de este tipo a menudo comienzan con conductas que te hacen moverte físicamente o golpean la pared. Las mujeres a menudo abofetean, dan patadas o incluso pegan con el puño a sus parejas masculinas.
2. Apego rápido. El maltratador tiene emociones y conexiones con los demás muy superficiales. Una de las cosas que puede atraerte de esta persona es lo pronto que te dice que te quiere o desea casarse contigo o comprometerse. Por lo general, en muy pocas semanas escucharás que eres el amor de su vida, que quiere estar contigo para siempre y que desea casarse contigo. Te hará regalos, te hará numerosas promesas y te inundará de atenciones y gestos amables. Esta es la fase de "luna de miel", en la que te atrapa y te convence de que es lo mejor que te ha pasado nunca. Recuerda el dicho "si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo es". Así, te sentirás tan abrumado/a por sus muestras de atracción instantánea, compromiso instantáneo y planes instantáneos para el futuro, que te perderás el dato principal: ¡que no tiene sentido! Por lo general, las personas sanas requieren un largo proceso para desarrollar una relación debido a que hay mucho en juego. Esperarán a tener mucha información antes de ofrecer un compromiso; no tres semanas. Es cierto que podemos sentirnos fascinados por otras personas con rapidez, pero no hacer esas promesas tan poco realistas ni planear el futuro después de tres citas. Ese rápido enamoramiento es un signo de emociones superficiales que más tarde llevarán al maltratador a alejarse de ti tan rápido como se comprometió. El maltratador por lo general quiere irse a vivir contigo o casarse contigo en menos de cuatro semanas o muy pronto en la relación.
¿QUIÉNES SON LOS MALTRATADORES DE LOS NIÑOS?
¿QUIÉNES SON LOS MALTRATADORES DE LOS NIÑOS?
El análisis del Grupo
Centro de Referencia Nacional sobre Violencia, del Instituto Nacional de
Medicina Legal y Ciencias Forenses, reveló cifras preliminares de casos de maltrato en el país: a mayo de este año, 2.517
niñas y 2.205 niños fueron atacados.Según Claudia María Restrepo Molina, profesional especializada del Grupo de Protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el maltrato infantil está asociado a la cultura y a una forma de crianza. “Son los cuidadores, generalmente los padres, quienes más maltratan a los pequeños. La normatividad social y su réplica en el sistema familiar crea modelos de conductas que, en algunos casos, operan como argumentos para justificar el maltrato. Desde esta perspectiva, hay quienes ven en el maltrato un recurso para educar y disciplinar”, aseveró Claudia María.
Esto
explica, en parte, por qué el hogar es donde más se gestan este tipo de
situaciones. Los padres encabezan las listas de victimarios, seguido por la
madre, otros familiares, los padrastros y los tíos.
LOS
PRINCIPALES VICTIMARIOS
El maltrato infantil
desencadena, a largo plazo, múltiples consecuencias en los niños, tales como
aislamiento, dificultades en las relaciones interpersonales, desórdenes de
conducta, problemas de aprendizaje, dependencia
en las relaciones sociales, trastornos en el estado de ánimo y predisposición
para desarrollar conductas adictivas.
¿CÓMO
SABER SI SU HIJO FUE MALTRATADO?
Es importante que
usted esté alerta frente a posibles cambios de comportamiento en el niño
ya que los síntomas no siempre suelen ser físicos. Preste cuidado especialmente
a su rendimiento escolar o si percibe inseguridad, demanda excesiva de
atención, impulsividad o agresividad, culpa, miedo o ansiedad. Los niños dejan
entrever sus angustias, así que probablemente sentirá necesidad de llegar o
huir rápidamente de la escuela o de su casa. Físicamente, podría presentar
hematomas (morados), contusiones inexplicables, cicatrices e incluso
quemaduras. El adulto debe ser buen observador de los cambios de ánimo del
niño, de su expresión corporal y de la descripción de las situaciones. Es
importante tener en cuenta que un niño maltratado podría generar rechazo al
lugar donde se encuentra el agresor.
Es fundamental
escuchar atentamente lo que él dice para no generar malentendidos. Evite
persuadirlo para sacar afirmaciones con frases como “¿cierto que a ti te golpea
la profesora en el colegio?”, lo único que va a lograr es que la respuesta sea
afirmativa, producto de la expresión corporal desafiante del adulto. Es mejor
dejar que el niño cuente dónde y quién es su agresor. Procure no intimidar al
niño con preguntas amenazantes o con las que se sienta atacado, como, por
ejemplo, “si no me cuentas le voy a decir a tu papá, que a él sí le cuentas”.
Es
importante que le transmita seguridad y confianza al pequeño. Existe una
técnica terapéutica para interrogarlos y con la que los niños se sienten a
gusto. Lleve al niño a un lugar tranquilo y sin muchas personas alrededor.
martes, 25 de noviembre de 2014
viernes, 31 de octubre de 2014
jueves, 30 de octubre de 2014
CONSECUENCIAS
DE LA VIOLENCIA

a) Consecuencias para la salud
La violencia contra la mujer y la niña, y demás miembros de la sociedad,
aumenta su riesgo de mala salud. Un número cada vez mayor de estudios que
exploran la violencia y la salud informan sistemáticamente sobre los efectos negativos.
La verdadera medida de las consecuencias es difícil de evaluar, sin embargo,
porque los registros médicos carecen generalmente de detalles vitales
en cuanto a las causas violentas de las lesiones o la mala salud.
Las consecuencias de la violencia contra la mujer pueden no ser mortales y
adoptar la forma de lesiones físicas, desde cortes menores y equimosis (golpes,
moretones) a discapacidad crónica o problemas de salud mental.
También pueden ser mortales; ya sea por homicidio intencional, por muerte como
resultado de lesiones permanentes o SIDA, o debido a suicidio, usado como
último recurso para escapar a la violencia. En esta carpeta de información,
Consecuencias para la salud de la violencia contra la mujer y la niña, se
explora el tema en más profundidad.
Numerosos estudios informan que la mayoría de las mujeres que mueren de
homicidio son asesinadas por su compañero actual o anterior.
En las culturas en que se practica la costumbre de la dote (bienes que aporta
la mujer al matrimonio o que dan a los esposos sus padres o terceras personas,
en vista de su matrimonio), esta puede ser mortal para la mujer cuyos
padres no pueden satisfacer las demandas de regalos o dinero. La
violencia que comienza con amenazas puede terminar en "suicidio"
forzado, muerte por lesiones u homicidio.
b) Lesiones graves
Las lesiones sufridas por las mujeres debido al maltrato físico y sexual pueden
ser sumamente graves. Muchos incidentes de agresión dan lugar a lesiones que
pueden variar desde equimosis (golpes y moretones) a fracturas hasta
discapacidades crónicas. Un alto porcentaje de las lesiones requiere
tratamiento médico.
c) Lesiones durante el embarazo
Las investigaciones recientes han identificado a la violencia durante el
embarazo como un riesgo a la salud tanto de la madre como del feto no nacido.
Las investigaciones sobre este rubro han indicado mayores niveles de diversas
condiciones.
d) Lesiones a los niños
Los niños en las familias violentas pueden también ser víctimas de maltrato.
Con frecuencia, los niños se lastiman mientras tratan de defender a sus madres.
e) Embarazo no deseado y a temprana edad
La violencia contra la mujer puede producir un embarazo no deseado, ya sea por
violación o al afectar la capacidad de la mujer de negociar el uso de métodos
anticonceptivos. Por ejemplo, algunas mujeres pueden tener miedo de plantear el
uso de métodos anticonceptivos con sus parejas por temor de ser golpeadas o
abandonadas.
Efectos
y consecuencias de la violencia y el maltrato doméstico a mujeres
El sistema patriarcal ha utilizado y
utiliza la violencia para controlar a las mujeres. Y no sólo la violencia
física, sino también la psicológica, a través de la desvalorización y el
sometimiento. Y lo ha hecho y lo sigue haciendo a través de la educación.
Los hombres no se considerarían
con derecho a maltratar a sus compañeras si la sociedad no les hubiera
convencido de que éstas son una cosa de su propiedad, seres claramente
inferiores. Y las mujeres no se dejarían maltratar si no hubieran sido
socializadas para ser seres dependientes: esposas (medias naranjas), madres
(sólo madres) y amas de casa (al servicio de los suyos). Doblemente
dependientes: emocional y económicamente.
El sexismo está presente en todos los
aspectos de la vida, desde la guardería a la universidad, desde los cuentos a
los libros de texto, en la música, en las películas, los programas de
televisión, la religión… y en la propia familia, que enseña a los niños y a las
niñas a perpetuar los roles machistas.
Definición y clasificación
Las Naciones Unidas reconocen que “el
maltrato a la mujer es el crimen más numeroso del mundo” y en su Declaración de
1993 definen el maltrato de género como: “Todo acto de violencia basado en la
pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o
sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas
de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si
se produce en la vida pública como en la vida privada”.
La violencia y el maltrato contra las
mujeres en España y en el resto del mundo siguen estando rodeados de
mitos, siguen siendo vistos por una gran parte de la sociedad como un asunto
privado que debe resolverse en privado. Todavía persiste en nuestra sociedad la
creencia de que esta violencia es debida al comportamiento de las mujeres.
Según las estadísticas, una de cada cinco
mujeres de la muy desarrollada Unión Europea sufre malos tratos. La violencia
contra las mujeres existe en todos los países, sea cual sea su nivel de
desarrollo económico o su religión, su raza, la clase social, el nivel de vida
o la edad. Se produce tanto en núcleos urbanos como en rurales.
La violencia doméstica supone un atentado a
la dignidad de la persona: a su integridad física, a su honor, a su libertad. Y
violencia no sólo es el golpe o la paliza, violencia también es ignorar y
menospreciar los sentimientos, deseos u opiniones de las mujeres sólo por el
hecho de serlo. Es educarlas como “princesas” dependientes cuya máxima
preocupación debe ser su aspecto físico, y cuyo fin último es “cazar” a un
hombre.
Por lo tanto, la violencia contra las
mujeres es un problema público, no privado, es una cuestión de Estado. Es
terrorismo doméstico y debe ser combatido con todas las armas legales posibles.
Y no sólo la violencia física, sino también el maltrato psicológico y sexual,
que resulta mucho más difícil de probar y que está mucho más extendido en
nuestra sociedad.
LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
La violencia doméstica o violencia
intrafamiliar es un concepto utilizado para referirse a la violencia
ejercida en el terreno de la convivencia familiar o asimilada, por parte de uno
de los miembros contra otros, contra alguno de los demás o contra todos ellos. Comprende
todos aquellos actos violentos, desde el empleo de la fuerza física, hasta el hostigamiento, acoso o la intimidación,
que se producen en el seno de un hogar y que perpetra, por lo menos, un miembro
de la familia contra
algún otro familiar.
El término incluye una amplia variedad de fenómenos, entre
los que se encuentran algunos componentes de la violencia contra las mujeres, violencia contra el hombre, maltrato
infantil, o padres de ambos sexos.
La violencia familiar incluye toda violencia ejercida por
uno o varios miembros de la familia contra otro u otros miembros de la familia.
La violencia contra la infancia, la violencia contra la mujer y la violencia
contra las personas dependientes y los ancianos son las violencias más
frecuentes en el ámbito de la familia. No siempre se ejerce por el más
fuerte física o económicamente dentro de la familia,
siendo en ocasiones razones psicológicas las que impiden a la
víctima defenderse.
Estudios realizados encontraron que en hogares donde existe
maltrato o violencia psicológica o cualquier otro tipo de violencia,los hijos
son 15 veces más propensos a manifestar algún tipo de maltrato en su etapa
adulta.
La violencia psicológica es la forma de agresión en la que
la mayoría de los países las afectadas van a quejarse y casi nunca toman acción
en cuanto a dicho tipo de violencia, ya que en este caso se unen la falta de
opciones legales de denuncia y protección frente a esta forma de violencia.
Las señales de violencia son más fácil de ocultar si es
emocional, pues las mujeres no aceptan el maltrato de forma “pasiva”; según los
estudios realizados que la mayoría de las mujeres maltratadas no lo aceptaron y
que se resistieron a él. Estas acciones de defensa hicieron que la violencia
psicológica se viera como una agresión mutua y algunas instituciones la catalogaron
como un conflicto de pareja. Sin embargo, de los estudios realizados en
Honduras solo dos de las mujeres entrevistadas aceptaron que eran agredidas
emocionalmente, antes de ser maltratadas físicamente. Gracias a diferentes
campañas públicas y con el conocimiento de programas estatales las mujeres
tuvieron más claridad acerca de la agresión psicológica que experimentaron.
Las mujeres que no reconocen como agresión la violencia
psicológica no significan que no vean esta forma de violencia como algo que las
dañe o las deshaga o como algo indeseable. De hecho si lo ven y son estos
episodios de maltrato emocional lo que más las mueve a hablar de sus malestares
con personas de confianza así como familiares, amigos o personas de las
iglesias y es aquí donde tratan de librarse de esas formas de agresión.
Se podría definir la violencia familiar como toda acción u
omisión cometida en el seno de la familia por uno de sus miembros, que
menoscaba la vida o la integridad física, o psicológica, o incluso la libertad
de otro de sus miembros, y que causa un serio daño al desarrollo de su
personalidad.
Relación entre género y violencia
No existe consenso entre investigadores respecto a la
relación entre el género y este tipo de violencia, por lo que es un tema
controvertido donde persiste cierta confusión a la hora de definir sus
respectivas tipologías violencia de género contra violencia
doméstica, actualmente
se observa un debate acerca de las tasas de víctimas para cada género y si los
hombres maltratados deben contar con los mismos recursos y refugios que están
disponibles para las mujeres víctimas. En particular, algunos estudios sugieren
que los hombres son menos propensos a ser víctimas de la violencia doméstica
debido a los estigmas sociales. Otras
fuentes, sin embargo, sostienen que la tasa de violencia doméstica contra los
hombres se inflan debido a la práctica de la inclusión de la legítima defensa
como una forma de violencia doméstica.
Los niños que suelen estar presentes durante la violencia y
los que presencian pueden sufrir problemas emocionales y de comportamiento. Los
investigadores indican que la violencia en la familia a los niños le afecta en
tres maneras: en la salud, educación y el uso de violencia en su propia vida.
Se ha comprobado que los niños que presencia la violencia manifiestan un grado
mayor de depresión, ansiedad, síntomas de trauma y problema de temperamentos.
viernes, 24 de octubre de 2014
VIOLENCIA FAMILIAR
LA VIOLENCIA
Cuando nos preguntamos qué
entendemos por violencia la asociamos generalmente a la producida por la
agresión física.
Sin embargo, en nuestro país la violencia tiene diferentes manifestaciones, las
cuales podríamos clasificar las expresiones de violencia en:
1.1 Violencia
Doméstica. La violencia psicológica y física con el cónyuge, el maltrato
infantil y el abuso de los niños.
1.2 Violencia
Cotidiana. Es la que venimos sufriendo diariamente y se caracteriza
básicamente por el no respeto de
las reglas, no respeto de una cola, maltrato en el transporte público,
la larga espera para ser atendido en los hospitales, cuando nos mostramos
indiferentes al sufrimiento humano, los problemas de seguridad ciudadana
y accidentes.
Todos aportamos y vamos siendo parte de una lucha cuyo escenario se convierte
en una selva urbana.
1.3 Violencia Política. Es
aquella que surge de los grupos organizados
ya sea que estén en el poder o
no. El estilo tradicional del ejercicio político, la indiferencia del ciudadano
común ante los acontecimientos del país, la no participación en las decisiones,
así como la existencia de las llamadas coimas como: manejo de
algunas instituciones y
las prácticas de Nepotismo institucional. También la violencia producida por la
respuesta de los grupos alzados en armas.
1.4 Violencia
Socio-económica. Que es reflejada en situaciones de pobreza y marginalidad de
grandes grupos de la población: desempleo,
subempleo, informalidad; todo esto básicamente reflejado en la falta o
desigualdad de oportunidad de acceso a la educación y la salud.
1.5 Violencia
Cultural. La existencia de un Perú oficial y un Perú profundo (comunidades
nativas y campesinas), son distorsiones de los
valores de identidad nacional
y facilitan estilos de vida poco saludables.
1.6 Violencia
Delincuencial. Robo, estafa, narcotráfico,
es decir, conductas que asumen medios ilegítimos
para alcanzar bienes materiales.
Toda forma de conducta individual
u organizada que rompe las reglas sociales establecidas para vivir en grupo.
establecido no ayuda a resolver los problemas. Todos sueñan con el modelo que
les vende la sociedad, el éxito fácil.
Pero ser un profesional idóneo o un técnico calificado requiere de esfuerzo y
preparación. Requiere desarrollar recursos internos
y metas. Los jóvenes de nuestro país tienen oportunidades de orientación y
canalización de sus frustraciones y en esto dependen de sus familias, la escuela y
las instituciones; la responsabilidad es
de todos. Es decir, las expresiones de violencia sin futuro y sin horizontes
pueden cambiar.
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