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sábado, 29 de noviembre de 2014

¿QUIÉNES SON LOS MALTRATADORES DE LOS NIÑOS?

¿QUIÉNES SON LOS MALTRATADORES DE LOS NIÑOS?


El análisis del Grupo Centro de Referencia Nacional sobre Violencia, del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, reveló cifras preliminares de casos de maltrato en el país: a mayo de este año, 2.517 niñas y 2.205 niños fueron atacados.
Según Claudia María Restrepo Molina, profesional especializada del Grupo de Protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el maltrato infantil está asociado a la cultura y a una forma de crianza. “Son los cuidadores, generalmente los padres, quienes más maltratan a los pequeños. La normatividad social y su réplica en el sistema familiar crea modelos de conductas que, en algunos casos, operan como argumentos para justificar el maltrato. Desde esta perspectiva, hay quienes ven en el maltrato un recurso para educar y disciplinar”, aseveró Claudia María.
Esto explica, en parte, por qué el hogar es donde más se gestan este tipo de situaciones. Los padres encabezan las listas de victimarios, seguido por la madre, otros familiares, los padrastros y los tíos.

LOS PRINCIPALES VICTIMARIOS

El maltrato infantil desencadena, a largo plazo, múltiples consecuencias en los niños, tales como aislamiento, dificultades en las relaciones interpersonales, desórdenes de conducta, problemas de aprendizaje, dependencia en las relaciones sociales, trastornos en el estado de ánimo y predisposición para desarrollar conductas adictivas.


¿CÓMO SABER SI SU HIJO FUE MALTRATADO?

Es importante que usted esté alerta frente a posibles cambios de comportamiento en el niño ya que los síntomas no siempre suelen ser físicos. Preste cuidado especialmente a su rendimiento escolar o si percibe inseguridad, demanda excesiva de atención, impulsividad o agresividad, culpa, miedo o ansiedad. Los niños dejan entrever sus angustias, así que probablemente sentirá necesidad de llegar o huir rápidamente de la escuela o de su casa. Físicamente, podría presentar hematomas (morados), contusiones inexplicables, cicatrices e incluso quemaduras. El adulto debe ser buen observador de los cambios de ánimo del niño, de su expresión corporal y de la descripción de las situaciones. Es importante tener en cuenta que un niño maltratado podría generar rechazo al lugar donde se encuentra el agresor.
Es fundamental escuchar atentamente lo que él dice para no generar malentendidos. Evite persuadirlo para sacar afirmaciones con frases como “¿cierto que a ti te golpea la profesora en el colegio?”, lo único que va a lograr es que la respuesta sea afirmativa, producto de la expresión corporal desafiante del adulto. Es mejor dejar que el niño cuente dónde y quién es su agresor. Procure no intimidar al niño con preguntas amenazantes o con las que se sienta atacado, como, por ejemplo, “si no me cuentas le voy a decir a tu papá, que a él sí le cuentas”.
Es importante que le transmita seguridad y confianza al pequeño. Existe una técnica terapéutica para interrogarlos y con la que los niños se sienten a gusto. Lleve al niño a un lugar tranquilo y sin muchas personas alrededor.


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